Capítulo 5: Diva

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El martes por la mañana Paula despertó sintiéndose renovada. Al principio le pareció que su encuentro con el hada había sido un sueño, pero el vestido nuevo estaba colgado en la puerta del armario, y también comprobó ruborizada que la mariposita vibradora estaba bien guardada en el cajón de su mesa de luz.

Mientras el resto de la familia todavía dormía, Paula se preparó una taza de té verde y se sentó mirando hacia el jardín. El sol ya había comenzado a salir y sus tímidos rayos estaban iluminando la cocina. Paula pensó que era un momento mágico… y apenas ese pensamiento se le cruzó por la cabeza, las ya familiares estrellitas azules aparecieron a su lado.

“Buen día, Paulita”, saludó el hada.

“Buen día, Lulú. Muchas gracias por el maravilloso día que me regalaste ayer”, respondió Paula.

“De nada. Ya estás lista para activarte tu primer Fabupoder”, anunció Lulú.

“¿Y eso? ¿Es complicado? ¿Me va a doler?”, preguntó Paula un poco en broma y un poco preocupada.

“¡Claro que no!” rió el hada divertida “Los Fabupoderes se activan en un momento de conocimiento y comprensión. Un momento no lo sabes o no lo entiendes, y enseguida algo pasa, lo ves claramente, y ¡ya está! Lo has aprendido, el Fabupoder está activado. Las hadas nos referimos a este efecto mágico con un término místico: ¡ya te cayó la ficha!”

“Jajá, muy graciosa estás esta mañana, hada Lulú”

“Bromas aparte, déjame iniciarte en el Fabupoder de la Diva. Piensa en una Diva, Paula. ¿Cómo se te ocurre que es una Diva?”

“Una mujer famosa, una actriz, o cantante. Muy talentosa, pero un poco demandante, caprichosa y egocéntrica ”, respondió rápidamente Paula.

“Ayer has experimentado el Fabupoder de la Diva. ¿Te has sentido en algún momento demandante, caprichosa y egocéntrica?”

“No, porque yo no pedí nada, fuiste tú que con tu magia de hada que hiciste que todo saliera bien. Con tus poderes mágicos hiciste que mis colegas estuvieran de buen humor, que los problemas de trabajo desaparecieran, que los niños se portaran de maravilla, que mi esposo estuviera cariñoso… ¡claro, con magia todo es más fácil!” protestó Paula.

“¿Pero de qué magia me hablas, niña? La única magia que usé ayer fue para vestirte, y solamente porque no teníamos tiempo para ir de compras. Yo hubiera preferido una buena sesión de shopping, pero bueno, a veces no se puede. Agradezcamos que por lo menos no tuve que conjurar ratoncitos y gorriones para que te cosieran el vestido como a Cenicienta” explicó Lulú entre risas. “Déjame aclararte que absolutamente todo lo que sucedió ayer fue causado por productos y servicios de uso común. ¡Empezando por tu buen humor! La ropa interior, el vestido, los zapatos, no eran mágicos, simplemente debes invertir tiempo y dinero explorando y escogiendo marcas de mejor calidad.

No subestimes el efecto del vestuario y los accesorios: un buen par de zapatos de tacón, labios rojos, y solo necesitaste un trago y un par de canciones de karaoke para entrar en tu oficina como una verdadera Diva: ¡a través de tu buen humor y simpatía, mostraste tu talento y carisma!”.

“No usé ninguna magia en tus colegas” continuó el hada “ni clientes, ni familia. Las circunstancias fueron las mismas de cualquier lunes de mediados de mes. Lo que cambió fue tu actitud, y obviamente se reflejó en la actitud de los demás, y en tu propia productividad. ¿Te das cuenta ahora de lo que es el Fabupoder de la Diva?”, preguntó Lulú.

“Creo que estoy comenzando a entender… ¿si me visto mejor, entonces me comporto mejor, y todos me sonríen?”, preguntó Paula con un dejo de ironía.

“Se dice que el hábito no hace al monje, pero una Diva en harapos no se sentiría lo suficientemente poderosa para transmitir su talento y su carisma”, explicó Lulú, “sin embargo, el vestuario no lo es todo.

Recuerda todos los detalles de tu ambiente: las flores, la música. Recuerda cómo nutriste con calidad tu cuerpo: buena comida, agua saborizada naturalmente. Recuerda tus acciones de autocuidado: caminata al aire libre, masaje, baño de inmersión. Recuerda como cada detalle fue cuidado para darte placer, diversión, disfrute.”

“Hablando de placer… Lulú, con la mariposita te pasaste un poco”, comentó Paula ruborizada.

“¿Por qué? ¿Tuviste un orgasmo?”, preguntó el hada directamente.

“Sí… pero… ya sabes… ejem… externamente”, titubeó Paula.

“¿Y por qué buscarle el ´pero´? El machismo les ha hecho creer a las mujeres que los orgasmos sin penetración no valen la pena. Y por culpa de esa crencia errónea, las mujeres se han vuelto desagradecidas. La Madre Naturaleza les regala un clítoris y en vez de apreciarlo, lo cuestionan. Un orgasmo es un orgasmo, y siempre viene bien. Vas a tener que aprender a apreciar más todas tus posibles fuentes de placer si quieres cultivar el Fabupoder de la Diva”.

“Pero Lulú, no estoy muy convencida con eso de la Diva” cambió de tema Paula un poco incómoda. “Por un lado, ya has visto que no soy ni actriz ni cantante ni famosa. Soy madre, y mi trabajo no tiene nada de glamouroso. Y por otro lado, yo no puedo ir por la vida reclamando placer y todo eso que dices. Además, las Divas tienen muy mala fama. Ya te lo he dicho: egoístas y caprichosas”, protestó Paula.

“Me asombra cómo las mujeres se juzgan unas a otras.” comentó el hada. “¿No se te ocurre que una Diva tiene un trabajo muy demandante, que tiene que encantar a multitudes, y para conseguirlo debe dar lo mejor de sí? ¿Puedes subirte a un escenario y deslumbrar con tu carisma mal vestida y después de haber comido chatarra debajo de un puente? ¿No te das cuenta de que un bello ambiente, cuidados exquisitos, calidad en todo lo que te rodea y todo lo que consumes, te nutren para poder ofrecer tu arte a los demás?

Y no me digas que no eres artista. Eres madre, supervisora, esposa, hija, amiga. Tu arte es que todo funcione bien, resolver problemas en casa y en el trabajo. Ayer has experimentado lo bien que fluye todo cuando estás bien cuidada, ¡es como subirte a un escenario y ofrecer tu arte!

Para dar lo mejor, debes recibir lo mejor, no entiendo cómo las mujeres no se han dado cuenta de esto todavía. Y así están. Desde que se levantan hasta que se van a dormir se la pasan cuidando de los demás, no hacen nada para sí. Después se preguntan por qué se sienten frustradas, agotadas y resentidas. ¡Así no pueden mostrarse en su mejor versión!

Una mujer que se conoce lo suficiente para saber qué es lo que la nutre y le da energía, una mujer que tiene el coraje de pedir lo que necesita, imagina por ejemplo una actriz que pide un camerino donde absolutamente todo sea de color blanco… y la juzgan tildándola de de caprichosa.

Paula, ¿has pensando alguna vez que si una mujer quiere rodearse de objetos blancos es porque busca calma y serenidad? Es solamente un ejemplo, cada mujer es diferente, pero una actriz o cantante famosa no puede estar a merced del mal gusto ajeno… ¡no puede arriesgarse a la fealdad y la ordinariez! Proteger tu propia energía es muy importante Paula, no tendrías que sentirte criticada por cuidar de ti misma y de tu entorno”.

“Bueno, ahora que lo mencionas, Lulú… me apetecería redecorar mi dormitorio, para que todo fuera completamente blanco. ¡Sería como dormir entre las nubes!”, suspiró Paula.

“¿Lo ves, Paula? Una verdadera Diva no es tonta. Una verdadera Diva se conoce a ella misma, conoce la calidad, y también el lujo. Sabe que invertir en productos, servicios y experiencias de calidad es una inversión para dar lo mejor de sí.

Ayer experimentaste el Fabupoder de la Diva, pero despertarlo es sólo el comienzo. Lo importante es cultivarlo, y el Fabupoder de la Diva se cultiva con autocuidado, bienestar, confort, y placer.

Y quiero que comprendas que este Fabupoder no es trivial ni superficial, sino que es realmente poderoso:

Tu energía está al máximo cuando estás disfrutando. ¡Y con más energía, puedes lograr más!

Mira Paula, todos lo seres vivos están programados para buscar el placer y huir del dolor y la incomodidad. Por eso los seres humanos están naturalmente motivados para hacer lo que les hace sentir bien. ¿Nunca has pensado que las Divas exitosas disfrutan de lo que hacen?

Además, todo lo que hagas con placer, lo harás alineada con tu naturaleza. Te entregarás a tu tarea sin ofrecer resistencia. Trabajar de manera placentera es trabajar enfocada y completamente presente. En esos momentos el tiempo fluye sin que te des cuenta, estarás tan concentrada en tu tareas que abandonarás toda duda y temor.

Y cuando te sientes bien, a gusto, disfrutando, influencias al mundo que te rodea, y conectas mejor con los demás. Por eso a las Divas les ofrecen obsequios y piropos… ¡para conectar con ellas!

Cuando encuentras la manera de sentirte a gusto con algo o alguien, abres tu corazón y estableces una relación positiva y productiva con ese objeto o persona.

Cuando experimentas placer, te conectas con tu esencia, y desde allí tienes acceso a tu fuente interior de inspiración e intuición. ¡Por eso el placer estimula la creatividad! Buscar inspiración en tu interior mientras estés estresada no te sirve de mucho. Pero en cuanto te relajas y disfrutas del momento, es como que todas tus preguntas encuentran respuesta y las ideas fluyen… ¡como por arte de magia!

Paula, recuerda que “bienestar” y “sentirse bien”, son sinónimos de salud. ¿No te parece que buscar la salud no tiene nada de caprichoso ni de egoísta? Busca el bienestar como una Diva y verás cómo tienes más energía y vitalidad.

Seguro has oído sobre los efectos negativos del estrés. Cuando estás nerviosa, ansiosa y estresada, tu cuerpo genera cortisol. Piensa en esos períodos de estrés prolongado que has tenido últimamente, con tu eterno “se me hace tarde” de la mañana a la noche: ¡eso no te hace nada bien, niña! Te tengo buenas noticias: el antídoto para el estrés, es el placer. Cuando sientes placer tus cuerpo genera endorfinas y oxitocina, lo cual hace bajar el cortisol. ¡El placer es un remedio natural!

Tienes que buscar el placer en todo lo que hagas, Paula. Así cultivarás el Fabupoder de la Diva y experimentarás efectos increíbles” aseguró el hada.

“Pero Lulú,” protestó Paula “si no me alcanza el tiempo para mis actividades normales, ¿cuándo voy a poder buscar mi bienestar, mi placer y todo eso que dices”.

“¡Por eso el Fabupoder de la Diva es el secreto mejor guardado!” exclamó Lulú entusiasmada. “A las mujeres les resulta difícil de creer que cuanto más ocupada están, más tiempo y esfuerzo debes invertir en su propia comodidad y disfrute.

Déjame darte un ejemplo. Imagina que tienes que preparar un informe para el trabajo para entregar a fin del día, pero el tema te aburre y no te puedes concentrar. ¿Qué haces?”, preguntó el hada.

“Para mí es común que me pidan algún informe que me aburre preparar” respondió Paula. “Pues lo que hago es lo de siempre: el esfuerzo. Me pongo a hacerlo hasta que lo termino, cueste lo que cueste”.

“Entonces estás perdiendo la oportunidad de conseguir resultados mágicos, Paula. Si usas el Fabupoder de la Diva, puedes hacerlo en menos tiempo y con más calidad.

Lo primero es organizar tu ambiente para que te cause placer: vacía el escritorio, trae algunas flores, pon música.

Luego enciende tu Diva interior haciendo algo que te dé placer. Si estás en la oficina probablemente no vas a poder darte un baño ni tener un orgasmo, pero puedes salir a caminar un poco, o ponerte a bailar en algún rincón donde no te vean, con un par de minutos basta. Lo importante es mover el cuerpito de manera placentera, y si es al aire libre, mucho mejor. Verás como vuelves más enfocada, más creativa y más productiva.

Y antes de poner manos a la obra, planea tus recreos. Es importante para mantener el foco y la concentración hacer pausas regulares para renovarte. Prepara el timer del teléfono para avisarte después de 20 o 25 minutos que es el momento de tu pausa de Diva: tómate 5 minutos de recreo para beber un té, o reconectar con la belleza de la que te has rodeado, disfruta de la música que estés escuchando, estira el cuerpito, camina o baila un poco, y vuelve a empezar. Repite hasta terminar… ¡y luego me cuentas!” sonrió Lulú. “Cuidar de tu energía es el secreto de la productividad. ¡Y de las buenas relaciones! Para mostrar tu mejor versión tienes que estar bien tú, es muy simple.

Cuando inviertes tiempo y esfuerzo en cuidar de ti, te vuelves una persona más equilibrada y empática. Cuando eres generosa contigo misma, tienes más para dar a los demás.

Cuidar de ti no es egoísta, Paula. Recuerda que cuando caen las máscaras de oxígeno en el avión, tienes que ponerte la tuya primero antes de ayudar a los demás – si tú te quedas sin respirar, ¿cómo puedes ser de utilidad a los otros?

Cultivas el Fabupoder de la Diva practicando el más exquisito auto-cuidado. Y esto no es egoísta, sino todo lo contario. Se requiere un compromiso firme para abandonar esas creencias de que como madre tienes que hacerlo todo, y reemplazarlas por la convicción de que tienes permiso para relajarte y descansar. Porque no me canso de repetírtelo: el mejor regalo que le puedes dar a tus seres queridos es ofrecerles tu versión más amorosa, presente y equilibrada, y no podrás hacerlo si estás exhausta, alterada y corriendo de aquí para allá.

¿Te parece, Paula, que una Diva se sobrecompromete? Quiero decir, si crees que una Diva toma más obligaciones de las que puede cumplir. Una verdadera Diva conoce sus limitaciones, y para ofrecer carisma y calidad necesita tiempo para descansar y renovarse.

Para cultivar el Fabupoder de la Diva, necesitas cultivar la pausa y la quietud en el medio del caos. Cuanto más ocupada estés, más acciones de auto-cuidado necesitas practicar, y más tendrás que decir que ‘No’ a todos los pedidos y exigencias que te lleguen. Debes protegerte de todo lo que te estrese y te vuelva loca.

Debes comprender que decir que ‘No’ es tan sagrado y tan poderoso como decir que ‘Sí’. Di que ‘Sí’ a todo lo que te ilumine, a todo lo que te encienda, a todo lo que entusiasme a tu Diva interior, a todo lo que sea una oportunidad de ofrecerle al mundo tus talentos únicos.

Di que ‘No’ a todo lo que te canse, te aburra, a todo lo que puedas delegar. Una Diva sabe decir ‘No’, no porque sea perezosa o egoísta, sino porque está protegiendo lo más valioso que tiene: su energía vital.

Una Diva pone límites. Cuando pones límites a las cosas que te distraen de lo que realmente importa, tu nivel de compromiso con lo que sí importa alcanza niveles milagrosos.

Una Diva es selectiva, no se rodea de cualquier objeto o persona. Escoge con cuidado, Paula, con quién pasas tu tiempo. Escoge personas que te hagan sonreír y por las que sientas afecto genuino.”

“Bueno, Lulú, parece que ser una Diva es un trabajo de tiempo completo. Una Diva hace demasiadas cosas, yo no sé si tengo el tiempo…” protestó Paula.

“¿Quieres activar un Fabupoder, un fabuloso mágico superpoder, o no? Porque te garantizo que cientos de mujeres quisieran estar ahora en tu lugar”, la reprimió Lulú. “Si continúas comportándote en tu vida como hasta ahora, Paula, nada cambiará. Necesitas abrir la mente, parece que no estás entendiendo la clave que activa el Fabupoder de la Diva. Alimentar a tu Diva interior no requiere una gran inversión de tiempo, ni dinero ni energía.

Todo comienza con actitud y con intención.

Tienes que demostrarte que mereces tiempo, atención y devoción. Y la forma de demostrarlo, es simplemente regalarte a ti misma tiempo, atención y devoción.

Demuéstrate que lo mereces, y demuestra a los demás que lo mereces. Con el trabajo, las tareas de la casa, y la maternidad, pierdes tu luminosidad. Tu vida se vuelve opaca, sin lustre. Respóndeme con toda honestidad, Paula: ¿Quieres, o no quieres, recuperar la chispa y el brillo?”

“Sí, Lulú, te lo prometo de corazón, ¡quiero! ¿Cómo lo consigo?”, respondió Paula con sinceridad.

“El Fabupoder de la Diva se activa con auto-amor, y se cultiva con auto-cuidado”, continuó el hada. “Debes darte prioridad a ti misma. Piensa en cómo pasas tus días ocupándote de los demás: de tu marido, de tus hijos, de tu trabajo. ¿Qué te queda de tiempo y energía para ti al final del día? No, Paula, no llores, no lo digo para deprimirte. Lo digo para que admitas la seriedad de la situación. El mandamiento dice ´Ama a tu prójimo como a ti misma´. No dice ´Pásate todo el día amando al prójimo y olvídate de amarte a ti misma´, ¿verdad?

Activar el Fabupoder de la Diva requiere un plan concreto de auto-cuidado sagrado.

Empezando por lo más básico: cómo asegurarte de descansar lo suficiente, hidratarte bebiendo mucha agua, alimentarte con comida sana y de calidad, y hacer ejercicio de manera que te dé placer.

Debes también ser selectiva en cuanto a las emociones, pensamientos, personas y energía que permites. Una Diva se rodea de lo mejor, en todos los aspectos.

¡No es tan difícil! Es una cuestión de actitud. Regálate pequeños actos cotidianos que te hagan sentir adorada, bella y viva. Que te recuerden que eres una Diva absoluta. Como ir al baño cada mañana… ¡bailando en puntillas! Pequeños detalles que te recuerden que vales, que mereces. Como renovar tu ropa interior, ¡una Diva no tiene calzones deshilachados, Paulita!

Es de Diva involucrar tus cinco sentidos en todo lo que hagas. Comprarte flores porque sí. Encender más velas. Usar más cachemir. Buscar por el mundo hasta dar con el mejor chocolate que exista”

“¡Lulú!” interrumpió Paula. “El chocolate de anoche fue absolutamente divino! ¿Dónde lo conseguiste, o tenía algo mágico?”

“Nada de mágico”, respondió el hada riendo, “lo hace una cooperativa de mujeres en Costa Rica. Trabajan el grano del cacao desde la planta hasta la barra de chocolate, ¿verdad que es de una calidad suprema? Sé cuánto te gusta el chocolate, Paula. Te recomiendo cultivar el Fabupoder de la Diva ejercitando esa pasión… ¿quién sabe si el mejor chocolate del mundo ya exista, o lo termines creando tú?”

“Bueno”, dudó Paula, “por el momento no sé ni cómo se ve una planta de cacao, pero ¡quién sabe! Me intrigan los Fabupoderes, cuando haya activado los tres, ¿ocurrirán milagros?”

“Eso depende de ti”, respondió el hada. “No puedo garantizarte que con los tres Fabupoderes activados crearás milagros. Pero te aseguro que los tres Fabupoderes son necesarios para crear milagros. Para materializar sueños y manifestar deseos, te afirmo que necesitas activar los tres Fabupoderes. ¿Qué te parece si terminamos de activar el primero?”

“Me parece muy bien, Lulú. Sigamos adelante con la…” comenzó a decir Paula cuando delante suyo mágicas letras en brillante azul cobalto comenzaron a formar palabras en el aire, y sin que el hada tuviera que pedírselo, Paula empezó a leer en voz alta.

“Yo, Paula María Isabel Usón, me comprometo a cultivar el Fabupoder de la Diva.

Comprendo que no puedo dar a otros lo que no tengo, por eso debo dar prioridad a mi propia energía y vitalidad.

Por eso me comprometo a alimentarme sanamente, a descansar lo suficiente, a hidratar y ejercitar mi cuerpo.

Comprendo que mi contribución diaria en el hogar, trabajo y comunidad es una forma de arte, y debo nutrirme adecuadamente de manera física, emocional y espiritual para obtener la energía necesaria para ofrecer mi arte al mundo.

Por eso me comprometo a Divificar mi ambiente rodeándome de belleza y confort. Me comprometo a mostrar mi mejor apariencia. Me comprometo a invertir en objetos y experiencias de calidad.

Comprendo que cuánto más ocupada y estresada me encuentre, más necesito tratarme como una Diva para poder responder adecuadamente a la presión de las obligaciones.

Por eso me comprometo a obsequiarme el más exquisito y meticuloso autocuidado, para estar más presente y calma, para responder con sabiduria, intuición y eficiencia a las variadas circunstancias de la vida diaria. para tener suficiente energía para hacer todo lo que quiero hacer, y además mantener suficientes reservas por cualquier imprevisto.

Me comprometo a experimentar el equilibrio entre mis necesidades y la necesidades de los demás. Me doy permiso para dar atender a mis propias necesidades sin considerarlo egoísta, porque comprendo que me permitirá ser más generosa cuando los demás me demanden tiempo y energía, sin sentirme frustrada ni resentida.

Me comprometo a encontrar las actividades, rutinas y prácticas que me hacen bien y reponen mi nivel de energía. Me comprometo seriamente a experimentar para encontrar lo que me hace sentir bien, y a diseñar mi vida para hacer más de lo que me hace bien, y menos de lo demás.

Me comprometo a ser selectiva con respecto a los pensamientos y emociones que permito, a las personas que elijo para rodearme, y a aprender cuándo decir que sí, y cuándo decir que no.

Que así sea, porque cultivar el Fabupoder de la Diva es honrar mi propio valor personal.”

“Bien hecho, querídisima Paula”, la felicitó el hada. “No es tan complicado, lo que pasa es que las mujeres de hoy en día están confundidas. Buscan la conciliación o equilibrio entre la vida laboral y familiar, pero no se ponen ellas mismas en la ecuación.

Cuanto más te cuides como una Diva, verás como mejor fluye todo en tu vida. Imagina que te despiertas por la mañana y te espera un día alucinante, de paseo por París, haciendo compras, yendo al spa, tomando el té con tus amigas más queridas… ¿a que te despertarías llena de energía? Hacer lo que te gusta te da energía, y la energía es poder.

Pero hasta que rediseñes tu vida para que tus días estén llenos de lo que más te gusta hacer, necesitas experimentar en tu realidad actual agregando a tus obligaciones diarias lo que te divierta, lo que disfrutes. ¡Experimenta! Y te irás dando cuenta de cuáles son las actividades que te dan energía.

Recuerda que lo similar atrae a lo similar, y si estás estresada, cansada, nerviosa ¿te das cuenta de qué tipo de experiencias y energías estás atrayendo?

Si das lo que no tienes, te sentirás frustrada y resentida. Para dar tu energía a los demás, necesitas reponer esta energia. ¡Necesitas rebalsar de energía! Imagina que eres una taza sobre un plato. Llena la taza tanto que rebalse sobre el plato, y deja que los demás se sirvan de ese plato, y mantén siempre la taza llena, ¿se entiende?”

“Creo que sí”, respondió Paula, “cuando soy capaz de reaccionar de buen humor y sonriente ante los contratiempos, quiere decir que mi taza ha rebalsado, pero cuando me pongo nerviosa y estresada por cualquier cosa, quiere decir que estoy vaciando mi taza, ¿es algo así lo que representa la metáfora de la taza y el plato?”

“¡Exactamente!”, respondió Lulú. “Me alegra que lo hayas comprendido tan bien.

Ahora te dejo Paulita, porque pronto se despertará tu familia. Con este nuevo día tienes una nueva oportunidad para poner en práctica tu nuevo Fabupoder. ¡Nos vemos más tarde!”, se despidió el hada.

Paula se quedó pensando mirando al jardín, hasta que una vocecita adormilada la sobresaltó “Mamá, ¿dónde estás?”

“Aquí, cariño”, respondió Paula. Y para sus adentros se dijo “Ya estamos de vuelta en la cruda realidad. La taza está llena, veamos cuánto dura”.

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