Prólogo

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Había una vez una niña pequeña llamada Paula, con rizos cobrizos que brillaban al sol.

A Paula le encantaba jugar en el jardín de la casa de su abuela, oliendo las flores e imaginando que tenía alas y podía volar entre las plantas.

Una tarde se encontraba disfrutando de su pasatiempo, cuando vio entre los malvones una mariposa azul cobalto muy especial, porque mirándola con detenimiento, no parecía una mariposa común y corriente… parecía una personita diminuta con alas color azul cobalto.

Paulita se frotó los ojos una y otra vez con sus dedos regordetes, sin poder creer lo que veía y a la vez absolutamente fascinada con lo que parecía ser un angelito tamaño de bolsillo. Mientras reía con suaves gorgoritos, le soplaba besos a la personita alada y extendía la mano invitándola para que se posara.

La personita, que era un hada, encontró la situación muy simpática y le pareció que la niña era adorable, con sus rizos cobrizos, sus mofletes rosados y sus ojazos color de miel.

Por eso en vez de esconderse voló despacio hasta el hombro de Paula, y le susurró al oído “Soy el hada Lulú, y como me caes en gracia quiero ser tu hada madrina. De este encuentro recordarás solamente haber visto una bella mariposa color azul cobalto, pero yo no me olvidaré de ti. Siempre estaré cerca tuyo y te visitaré si alguna vez me necesitas”.

Los años pasaron y la niña creció, sin nunca olvidar el encuentro con la mariposa más bella y más azul que jamás había visto, ni volvió a ver, en su vida.

El hada Lulú nunca perdió de vista a Paula, mientras se convertía en una bella mujer que obtuvo su título de Administración de Empresas, se casó con su guapo príncipe azul compañero de la universidad, consiguió un buen trabajo en una importante multinacional, compró un castillo de 3 dormitorios con dependencias de servicio y dio a luz, con dos años de diferencia, a una niña y un niño de mofletes rosados y rizos cobrizos que brillaban al sol.

Así fue que vivieron felices por siempre jamás.

¿O no?

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Capítulo 1 >>

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