¿Tienes un mal día? Cómo superarlos y prevenirlos

Los he tenido, los has tenido.

Son esos días cuando todo te sale mal, el tráfico no avanza, el sistema no responde, y hagas lo que hagas, no pareces dejar a nadie contento y sientes que todos te piden más y más. Tus hijos, tu marido, tu jefe, tus clientes… tienes ganas de esconderte y mandarlos a todos a freír churros, que se arreglen sin ti.

Ayer particularmente tuve uno de esos días como hacía mucho tiempo no tenía. ¿La cereza de la torta? no encontraba mi billetera por ningún lado, y pensé que me habían robado, ¡lo único que me hacía falta! desesperada llamé a mi esposo y por suerte me pudo confirmar que la había dejado en casa.

Cuando tenemos un día de estos, estamos más sensibles, reaccionamos por cualquier cosa, y nos creemos que el mundo conspira en nuestra contra. Y nos agarra el ataque de “no tengo tiempo para nada”, y cometemos locuras por no respirar profundo y tomarnos el tiempo para hacer las cosas despacio y bien.

maldia

Ayer me pasó todo esto, y más, como no tenía dinero para salir a almorzar, en vez de pedir prestado a los colegas se me ocurrió rápidamente comer lo que encontrara en la cocina, porque tampoco tenía tiempo.

Pan viejo, mantequilla, sopa instantánea, mi almuerzo fue comida “blah” sin fruta/verdura, nada fabuloso. Obviamente no me satisfizo, porque comida improvisada en un día semejante nos frustra más de lo que estamos, y seguí atacando todo lo que encontré a mi alcance: pastelitos, bombones, galletas, chocolates de todo tipo (sí, en mi oficina siempre hay de todo).

No salí a caminar, y porque el día estaba ya perdido, le seguí dando duro a los chocolates durante toda la tarde, me quedé trabajando hasta tarde intentando infructuosamente “terminarlo todo”, y finalemnte en casa después de cenar ataqué los estantes de la cocina también.

Cuando por fin el día terminó, y me estaba quedando dormida, se me ocurrió este post para tener a mano en casos de emergencia y releer estos consejos cuando tengamos un día terrible:

A) Observar como nos sentimos, y tenernos paciencia

Con los años nos vamos conociendo, y podemos observarnos objetivamente y reconocer lo que estamos sintiendo. Esto me ha costado, es muy zen lo de poder separarnos de nuestros sentimientos y emociones y observarlos, y con el tiempo me voy volviendo mejor en esto. Mis reacciones violentas son por email, muchas veces en el pasado he escrito algo de lo que después me arrepentí – y tuve que pedir disculpas. Ahora cuando me enojo y “veo rojo” y estoy a punto de tipear un email de este tipo, soy capaz de reconocer lo que estoy sintiendo y enfriarme a tiempo. Y de decirme “esto también pasará”

B) Despacio, que estamos apuradas

“Visteme despacio que tengo prisa” se le atribuye a Fernando VII, Napoleón o Carlos III. Da igual, yo se lo atribuyo a mi papá que me lo decía cuando llegábamos tarde a la escuela.

El mensaje es “Apresúrate despacio” (que dicen que lo dijo el emperador Augusto, ya que estamos), en otras palabras cuanto mas nos enloquecemos porque no llegamos a tiempo a terminar nada, más nos entorpecemos y cometemos errores, que nos hacen retrarnos todavía más y empeorar nuestra situación. Reconozcámonos en estado de pánico, y bajemos un cambio.

C) Caminar y comer frutas/verduras, hoy lo necesitamos más que nunca

Pasarnos todo el día entre cuatro paredes, sin tomar aire fresco, nos pone peor. Y comer sin frutas/verduras nos cae pesado, sobre todo si comemos carbohidratos, nos da un subidón en el momento y al rato nos sentimos cansadas y con ganas de comer otra vez, en cambio cuando agregamos las fibras de las frutas y verduras frescas, lo digerimos mejor y nos sentimos llenas por mas tiempo. Si queremos mejorar nuestro humor, tenemos que conservar los buenos hábitos.

D) Mimos express

Cuando estamos frustradas, irritadas y nos sentimos unas brujas rezongonas, quiere decir que nos estamos quedando con el tanque emocional vacio y tenemos que reponernos lo antes posible. Necesitamos hacernos un mimo urgentemente, y hay varias opciones. Yo he ido a mi jefe a decirle abiertamente que necesitaba un masaje porque me dolía la espalda. Otras veces le dije que tenía que tomarme más tiempo al mediodía porque tenía que hacerme “un tratamiento para la piel” (“depilación definitiva” ya era darle demasiada información).

Cuando la larguisima lista de lo que tenemos que hacer nos abruma, hay que escaparse un ratito, porque volvemos con renovada energía.

Y si no puedes escaparte, te doy 5 ideas de mimos express en 5 minutos o menos:

1 – Meditación express: inhala profundamente contando hasta 5, reten la respiracion contando hasta 5, exhala despacio contando hasta 5, di las palabras “todo esta bien en mi mundo”, repite 5 veces.

2 – Ejercicio express: un reproductor de mp3 y audifonos son muy utiles, se pude ir al baño a bailar una canción bien movida y en 3 minutos te alegra.

3 – Auto amor express: también para hacer en el baño, date un abrazo y repite “te amo, lo siento, gracias”, que hay que demostrarnos que nos queremos, pedirnos disculpas por ponernos tanta presión, y agradecernos por todo lo que hacemos, o intentamos hacer.

4 – Relax express: como la famosa publicidad “me tomo 5 minutos, me tomo un té”

5 – Conexión express: llama a tu mamá, tu hermana, o una amiga; la idea es que ellas estén de mejor humor y te levanten el ánimo, pero si están teniendo un mal día también, entonces compitan por quién está más en la mierda y riánse un rato

E) El ritual nocturno

Más vale prevenir que curar, y hay algo que podemos hacer para minimizar la posibilidad de tener días terribles en los que todo sale mal. El hábito de preparar la noche anterior todo lo que vamos a necesitar por la mañana, que forma parte de la lista de cosas que propongo hacer antes de dormir y que llamo “ritual nocturo”, evita un montón de apurones y disgustos. Deja lista la ropa que te vas a poner, deja el bolso preparado, hasta deja lista la mesa para el desayuno, tambien la ropa y cosas de la escuela de los chicos, y sus almuerzos. ¡Si yo lo hubiera hecho bien, no me habria olvidado la billetera!

Al final, mi día de ayer no fue tan terrible, algo bueno hice: me tocaba cambiar la contraseña de acceso y elegí una que contiene la palabra “placer” (junto con una serie de números y caracteres raros para hacerla más segura). Cada vez que la ingreso, varias veces por día me recuerda que mi bienestar y mi buen humor son prioridad, o no puedo funcionar ni en el trabajo ni en casa porque cuando estoy chinchuda me parece que estos “días malos” en realidad me los creo yo solita.

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